Escribí: "Aprobar orden 1348".
Antes de hacer nada, el LLM respondió: "Entendido que quieres aprobar la Orden 101348. ¿Confirmas?".
—Este es el primer filtro —le dije a Marta—. Siempre pide confirmación para evitar errores de dedo, en este caso completo todo el número de la orden. El humano sigue al mando.
Escribí "Confirmar". Los puntitos de la pantalla empezaron a pensar.
—Ahora, el chatbot le ha pasado la petición a Orchestrator —expliqué.
Aquí está la distinción clave que le hice ver:
El Portero de Discoteca (Orchestrator): La IA es solo el mensajero.
El Chequeo de Realidad: Orchestrator toma mis credenciales de usuario. Entra en JDE y verifica dos cosas: ¿Existe la orden 1368? Y lo más importante, ¿la tengo YO pendiente de aprobar? Si no está en mi cola de trabajo, la puerta no se abre.
Cero Alucinaciones: Si la IA se inventa un número, JDE simplemente dice "Registro no encontrado".
La IA no puede saltarse la lógica de JDE. Es físicamente imposible.
De repente, mi móvil vibró.
"Orden aprobada."
Marta se quitó las gafas.
(Continúa mañana...)






